Viernes, 08 Enero 2021 02:00

La apuesta de El Salvador por la geotermia capta la atención del Banco Mundial

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La apuesta de El Salvador por la geotermia capta la atención del Banco Mundial Cortesía/BancoMundial

En uno de sus recientes artículos, el Banco Mundial destacó los avances que ha tenido El Salvador en el sector energético que es un factor determinante para atraer inversiones, que permitirá dinamizar la economía para revertir los efectos indeseados de la falta de oportunidades, la violencia y la migración.

El organismo indica que el desarrollo de sus abundantes fuentes de energía naturales y renovables, particularmente solar y geotérmica, puede contribuir a estabilizar las tarifas eléctricas y a reducir las importaciones de petróleo, la vulnerabilidad ante los precios internacionales del crudo y los costos de generación de electricidad.

En los últimos siete años, El Salvador ha incrementado en casi un 35% su capacidad de generación energética, mayoritariamente a través de renovables.

La geotermia, una de las fuentes de energía más tradicionales del país, satisface actualmente el 23% del total de electricidad consumida en el mercado interno salvadoreño y, comparada con otras fuentes, suministra una energía estable y fiable, a un costo relativamente bajo, sin intermitencias y con escasos riesgos operativos o tecnológicos.

Los primeros campos geotérmicos en El Salvador fueron levantados en los años 70 con financiación del Banco Mundial. Hoy, la capacidad geotérmica instalada es de 204 MW , que se vería aumentada con el desarrollo de nuevos campos en San Vicente y Chinameca, en el centro y oriente del país, y con la modernización y expansión de los campos en Berlín y Ahuachapán.

Para el desarrollo sostenible del sector eléctrico, en general, y del geotérmico, en particular, el Banco Mundial ha respondido al llamado del gobierno salvadoreño y ha movilizado financiación y asistencia técnica en las áreas de integración de energía renovable, eficiencia energética y energía geotérmica. Cuenta con la colaboración de los 18 socios que integran ESMAP, el Programa mundial de Asistencia de Gestión del Sector de la Energía, y de la Agencia Islandesa de Cooperación al Desarrollo (ICEIDA), un país de referencia mundial en el empleo de centrales geotérmicas para la producción de energía eléctrica.

Además de continuar diversificando la matriz energética de El Salvador, reducir los costos de energía para los consumidores finales e incrementar la seguridad del suministro eléctrico, el plan para acrecentar la capacidad geotérmica instalada en el país incorpora otros componentes sociales y medioambientales. El empleo, el desarrollo rural y la creación de oportunidades que reduzcan la migración y la violencia para las comunidades vecinas son aspectos en los que el Banco Mundial puede, también, aportar su experiencia y apoyar a la empresa geotérmica estatal, LaGeo.

A través de FundaGeo, esta empresa ha buscado incidir en temas como salud y educación, recuperación de cultivos tradicionales o protección de la flora y fauna autóctonas. El diseño de técnicas que aprovechan el calor geotérmico residual para el secado de granos de café, la deshidratación de frutas, la pasteurización de leche o la elaboración de velas son un impulso para el emprendimiento y benefician a cooperativas, agricultores y pequeños negocios, a la par que abren nuevas oportunidades.

El Banco Mundial se ha sumado con entusiasmo a estas iniciativas, movilizando a expertos en temas de desarrollo agropecuario, principalmente del sector cafetalero, y de desarrollo social y de género con el fin de abrir nuevas oportunidades para las comunidades y particularmente para las mujeres, que son una de las poblaciones más vulnerables en El Salvador.

El desarrollo de la geotermia en El Salvador puede ser clave para dinamizar la economía de este país, brindando más oportunidades laborales y económicas para todos y, en particular, para las poblaciones aledañas a los campos geotérmicos.