Lunes, 25 Febrero 2019 16:08

Amalia Bakery, generaciones de sabor

Escrito por Laura Vadillo

Gracias a una pasión heredada de su bisabuela, la periodista Claudia Berríos y su madre, Amalia, crearon su propio emprendimiento de comida gourmet y pastelería en el centro de San Miguel.

 

 

Claudia Berríos, de 33 años, periodista de carrera, y su madre Amalia Berríos, de 58, abrieron al público su emprendimiento Amalia Bakery. Es una pequeña empresa que provee servicios de comida gourmet y también pastelería, en el centro de San Miguel. Ambas emprendedoras, con su iniciativa, están siguiendo una larga tradición de amantes de la cocina en su familia, solo que ellas son las primeras en registrar un emprendimiento propio.

Amalia Bakery está inscrita en el Centro Nacional de Registros (CNR) desde mayo del 2017. De acuerdo a como lo describen las propietarias, se especializan en pastelería, banquetes, refrigerios para eventos empresariales, preparación de boquitas para eventos, y muchos más platillos gourmet.

Claudia y Amalia participaron en el programa de empresarialidad femenina de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), en donde recibieron cursos y tuvieron la oportunidad de validar algunos de sus productos. “Cuando se hizo la graduación de muchos emprendimientos que habían ahí, nosotras fuimos uno de los dos mejores de San Miguel”, comentó Claudia. También les entregaron un reconocimiento y tuvieron una exposición en el evento. Aunque Claudia ha trabajado en otros medios con anterioridad, ahora dedica la mayor parte de su tiempo al negocio y ha dejado el periodismo en un segundo plano.

Foto: Laura Vadillo

La familia de Claudia ha sentido un amor hacia la cocina que puede apreciarse desde tres generaciones atrás, empezando con su bisabuela. Igual que su madre, también se llamaba Amalia y por eso bautizaron el proyecto en honor a ellas. A través de los años, todas encontraron los platillos que más les gustaban: la bisabuela se dedicaba a preparar jaleas y dulces, mientras que la abuela se especializó en comida salada. La madre de Claudia recibió cursos en panadería y cocina, en El Salvador y en el extranjero. Empezaron cocinando para amigos y familiares, dándose a conocer poco a poco entre sus vecinos de la comunidad. Cuando la demanda comenzó a crecer, Claudia, que en aquel entonces se encontraba trabajando en San Salvador, viajó a San Miguel para ayudar a su madre.

Todavía no tienen un local propio, así que todo el trabajo se hace desde casa. Promocionan los servicios de Amalia Bakery en redes sociales; pero la mayoría de sus clientes las han contactado por recomendaciones de sus conocidos: “el 75% de nuestros clientes (los conocimos) de esa forma”, subraya Claudia. “Lo bonito de nuestro negocio es que la mayoría de nuestros clientes son recomendados. Eso quiere decir que nuestro trabajo le gusta a la gente y con toda confianza nos recomiendan con su familia, con sus amigos… O que de repente en un evento la gente pregunta: qué rica esta comida, ¿quién se las hizo?”, indica Claudia. “La muestra de que a alguien le gusta la comida es que no deje nada. Eso quiere decir que ha sido un éxito. Creo que no hay nada más gratificante para alguien que vende comida que ese tipo de acciones de parte de un cliente, porque sale de ellos. Eso nos emociona y nos entusiasma a continuar”, agregó la emprendedora.

Además de servir en refrigerios (o coffee breaks) y en eventos, Amalia Bakery también ofrece su propio menú para clientes personales y empresariales. Entre sus prioridades están la utilización de ingredientes de primera calidad, que todo vaya debidamente empacado, y la importancia del sabor y la presentación. “Una comida puede estar muy rica, pero si no se ve de esa forma —como sabe—, no es atractiva a los clientes. Entonces nosotros nos esmeramos mucho en el sabor pero también en la presentación. Ofrecemos no solo una comida rica al cliente, sino también experiencias buenas para el paladar”, comparte Claudia, quien asegura que en cuanto a la cocina, la imaginación es el límite.

El legado continúa

En la empresa trabajan únicamente madre e hija. Ellas comentan que ha sido un camino duro, y de mucha paciencia, para poder ver crecer su negocio. Esta iniciativa que surgió a partir de sus propios fondos, las recetas heredadas de la familia y el amor por la cocina. Conforme los pedidos fueron en aumento, se han visto en la necesidad de remodelar su cocina y aprender nuevas técnicas de preparación de alimentos.

En los próximos cinco años sueñan con finalmente abrir su propia cafetería autosostenible. Dentro de sus planes también aspiran a convertirse en distribuidoras, para proveer productos y herramientas que no pueden encontrarse en San Miguel.

Sin embargo, a pesar de las ambiciones y sueños de ambas mujeres, admiten que parte de la idea es que siga teniendo ese ambiente de empresa familiar, como un recuerdo de aquellas personas que transmitieron esa pasión. “Mi abuela, la mamá de mi mami, tenía una venta de comida. Cuando ya la quitó recibía clientes en la casa, que comían en el comedor con nosotros porque querían que ella les siguiera vendiendo comida. Y esa gente para nosotros eran extraños, pero ella los conocía y comían con nosotros ahí en la casa, en la misma mesa”, cuenta Claudia.

Foto: Laura Vadillo

La comida es definitivamente un trabajo que requiere mucho amor y mucha paciencia. Claudia Berríos lo sabe, y es por ello que utiliza ambas cualidades como una especie de ingredientes al momento de preparar cada platillo, logrando que se enamore cualquier paladar. Claudia creció entre lo dulce y lo salado, y gracias al legado obtenido de tres generaciones atrás, ha creado un concepto de comida gourmet único.

Los productos de Amalia Bakery pueden ser vistos a través de su página oficial de Facebook. Desde ahí se pueden hacer encargos a domicilio que ellas llevarán con todo gusto. A pesar de ser un equipo de solo dos personas, y de tener menos de dos años como una empresa oficial, han recibido el apoyo del resto de su familia, permitiéndoles crecer poco a poco y promoviendo sus servicios incluso fuera de San Miguel. Gracias a los programas de emprendimiento, también han tenido la oportunidad de conocer a otras emprendedoras y aprender y apoyarse con ellas. “Nos gusta comer bien, entonces nos gusta cocinar bien” concluye Claudia, demostrando que, cuando hay pasión, se puede llegar muy lejos.

 

Modificado por última vez en Martes, 26 Febrero 2019 14:43