Viernes, 13 Noviembre 2020 14:23

Centroamérica necesitada de asistencia alimenticia tras paso de huracán Eta

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Centroamérica necesitada de asistencia alimenticia tras paso de huracán Eta Cortesía

Tras el huracán Eta, una de las peores tormentas en décadas, millones de personas en Centroamérica han quedado con una urgente asistencia alimentaria y aumenta la preocupación de que se forme otra tormenta en los próximos días.

Fuertes lluvias y vientos, deslizamientos de tierra e inundaciones desatadas por Eta después de tocar tierra en Nicaragua a principios de este mes dejaron un saldo de decenas de muertos, daños en infraestructura y pérdida de medios de vida rurales a su paso por Centroamérica, incluyendo en Belice, Guatemala y Honduras.

“Eta llegó en el peor momento, haciendo la vida más difícil para millones de personas que por años han sido afectadas por el clima errático y últimamente por la crisis socioeconómica causada por la COVID-19. También nos preocupa que más lluvias e inundaciones puedan destruir la próxima cosecha de la que dependen agricultores de subsistencia”, dijo Miguel Barreto, Director Regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés).

Eta fue el huracán número 28 en una temporada ciclónica récord. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos advierte que existe una alta probabilidad de que se forme otra tormenta en los próximos días.

WFP utilizó recursos internos para preposicionar alimentos, ampliar las operaciones actuales enfocadas en asistir a personas afectadas por la COVID-19 y movilizar equipos para responder a la emergencia en las zonas más afectadas de Centroamérica.

El huracán agrava la inseguridad alimentaria que ya ha aumentado significativamente por el coronavirus. Antes de la pandemia, el Corredor Seco de Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) tuvo cinco años de sequía prolongada y cosechas fallidas debido a patrones climáticos erráticos, lo que dejó a los pequeños agricultores, jornaleros y sus familias en situación de inseguridad alimentaria.

WFP estima que el número de personas con inseguridad alimentaria severa en el Corredor Seco podría aumentar de más de 1,6 millones en 2019 a cerca de 3 millones en 2020, debido a las consecuencias socioeconómicas de la COVID-19.

“Para evitar que la situación se convierta en una crisis humanitaria mayor, WFP apela a los donantes a aumentar su apoyo”, dijo Barreto.

Nuestras necesidades inmediatas de financiamiento para asistir a las personas más vulnerables se estiman en US$ 13,2 millones. Se espera que esta cifra aumente durante las próximas semanas a medida que se aclare el alcance del impacto de Eta